Paloma Valencia cerró filas con Álvaro Uribe tras polémica por mural y elevó el tono contra Iván Cepeda y el petrismo
La controversia generada por un mural alusivo a los llamados “falsos positivos” pintado cerca de la residencia del expresidente Álvaro Uribe Vélez en Rionegro, Antioquia, escaló este jueves a un nuevo nivel político luego de que la candidata presidencial del Centro Democrático, Paloma Valencia, llegara hasta la vivienda del exmandatario para expresarle respaldo y lanzar duras críticas contra el senador Iván Cepeda y sectores cercanos al gobierno del presidente Gustavo Petro.
La visita de Valencia ocurrió en medio de un ambiente político altamente polarizado, donde la discusión alrededor de memoria histórica, protestas, violencia política y campañas presidenciales volvió a encender la confrontación entre el uribismo y el oficialismo.
Tanto la candidata presidencial como Uribe coincidieron en señalar que lo ocurrido alrededor del mural no fue un simple acto simbólico, sino una acción que, según ellos, buscaba generar intimidación política y confrontación directa contra el expresidente y su entorno familiar.
El mural que desató la tormenta política
La polémica comenzó el martes, cuando un grupo de jóvenes y simpatizantes cercanos al Pacto Histórico realizó una intervención artística cerca de la residencia de Uribe en Rionegro.
El mural hacía referencia a las cifras de los llamados “falsos positivos”, nombre con el que se conocen las ejecuciones extrajudiciales investigadas por la Jurisdicción Especial para la Paz, casos en los que civiles fueron asesinados y posteriormente presentados como bajas en combate durante el conflicto armado colombiano.
Las cifras utilizadas en la pintura correspondían a investigaciones adelantadas por la justicia transicional sobre posibles responsabilidades de integrantes de la fuerza pública en esos hechos.
La situación tomó un giro mucho más tenso cuando el propio Álvaro Uribe llegó al lugar luego de ser informado sobre la presencia de los manifestantes cerca de su vivienda. Videos difundidos en redes sociales mostraron al expresidente enfrentando verbalmente a algunos participantes mientras intentaba borrar parte del mural.
Las imágenes rápidamente se volvieron virales y provocaron una oleada de reacciones políticas divididas. Mientras sectores de izquierda defendieron el acto como una expresión legítima de memoria histórica y protesta democrática, dirigentes del Centro Democrático denunciaron que se trató de una provocación deliberada contra Uribe y su familia.
“Los hogares no pueden convertirse en escenarios de hostigamiento”
Durante su visita a Rionegro, Paloma Valencia entregó una declaración en la que expresó solidaridad con el exmandatario y cuestionó fuertemente el ambiente político actual del país.
“Hemos venido a expresar nuestro respeto y solidaridad al presidente Uribe y a doña Lina. Qué doloroso ver un país donde los adversarios políticos terminan hostigando los hogares de quienes piensan distinto”, afirmó.
La candidata presidencial aseguró que la situación representa un deterioro del debate democrático y advirtió sobre lo que considera una creciente legitimación de la confrontación política desde sectores del oficialismo.
Según Valencia, el hecho trasciende el contenido del mural y refleja un clima de agresividad política promovido, en su opinión, por dirigentes cercanos al petrismo.
“Ese es el país que representa el Pacto Histórico y encarna Iván Cepeda. Aquí, en cambio, está la alternativa: una Colombia donde la violencia nunca sea legitimada como herramienta para hacer política”, sostuvo.
Las declaraciones de la senadora elevaron aún más el tono de la disputa política y colocaron nuevamente a Iván Cepeda en el centro de la confrontación entre uribismo y oposición.
Valencia acusó al Gobierno de alimentar la polarización
En su intervención, Paloma Valencia también lanzó cuestionamientos directos contra el gobierno de Gustavo Petro, al que responsabilizó de fomentar un ambiente de división y tensión política en el país.
La dirigente del Centro Democrático afirmó que la controversia alrededor del mural evidencia cómo, según ella, el oficialismo ha permitido que aumenten los escenarios de confrontación.
“Esto demuestra que este gobierno ha promovido la violencia y la polarización”, señaló.
Además, vinculó el episodio con otros hechos recientes que han generado preocupación dentro de sectores de oposición y sostuvo que actualmente existe un ambiente político marcado por el señalamiento constante entre sectores ideológicos.
Valencia insistió en que Colombia necesita recuperar un debate político donde las diferencias no terminen trasladándose a los espacios privados o familiares de quienes participan en la vida pública.
Uribe relató cómo reaccionó al enterarse del mural
Por su parte, Álvaro Uribe también se pronunció ampliamente sobre lo sucedido y explicó que decidió regresar inmediatamente a su residencia luego de ser informado sobre la presencia de manifestantes cerca de la vivienda.
“Llegaron cerca de la puerta de mi casa. Desembarcaron tres grandes buses. Mi señora estaba sola. Me llamaron. Suspendí una agenda política que adelantaba en Medellín y subí a la casa”, escribió el expresidente.
Uribe aseguró que la situación generó preocupación tanto por la seguridad de su familia como por el ambiente de tensión que, según él, rodeó el episodio.
El exmandatario también responsabilizó directamente a Iván Cepeda y al representante Hernán Muriel de promover actos de confrontación política utilizando a jóvenes simpatizantes.
“Invito a los jóvenes a dialogar y señalo a Iván Cepeda y al representante Muriel responsables de actos de provocación de violencia”, afirmó.
Las declaraciones del líder uribista fueron respaldadas inmediatamente por dirigentes del Centro Democrático, quienes insistieron en que la protesta cruzó límites personales y familiares.
Petro tomó distancia, pero defendió la expresión juvenil
El presidente Gustavo Petro reaccionó rápidamente a la controversia y buscó marcar cierta distancia frente a cualquier acto que pudiera interpretarse como intimidación contra Uribe o su familia.
“No me gusta que molesten a Uribe y su familia”, expresó el mandatario.
Sin embargo, el presidente añadió que “un mural pintado por la juventud no es una amenaza”, defendiendo el derecho de los jóvenes a expresarse políticamente mediante intervenciones artísticas y manifestaciones públicas.
La respuesta de Petro generó interpretaciones opuestas dentro del escenario político colombiano. Sectores del oficialismo respaldaron la defensa de la libre expresión y consideraron exageradas las acusaciones del uribismo, mientras dirigentes de oposición afirmaron que el presidente minimizó un acto de hostigamiento político.
Hasta ahora, Iván Cepeda no ha emitido una respuesta oficial frente a los señalamientos hechos tanto por Valencia como por Uribe.
El debate sobre los “falsos positivos” vuelve al centro de la discusión
La polémica también volvió a colocar sobre la mesa uno de los capítulos más sensibles y divisivos de la historia reciente de Colombia.
Los llamados “falsos positivos” siguen siendo un tema profundamente doloroso dentro de la memoria del conflicto armado colombiano y continúan generando fuertes disputas políticas y judiciales.
Mientras sectores de izquierda y organizaciones de derechos humanos insisten en la necesidad de mantener viva la memoria de las víctimas y exigir responsabilidades, sectores uribistas consideran que el debate ha sido utilizado políticamente para atacar la imagen del expresidente y de las Fuerzas Militares.
Por esa razón, cualquier referencia pública al tema suele generar intensas reacciones políticas, especialmente cuando involucra directamente a Álvaro Uribe.
La campaña presidencial empieza a endurecerse
El episodio ocurre además en un momento crucial para el panorama político nacional, cuando las distintas fuerzas empiezan a definir estrategias y posicionamientos de cara a las próximas elecciones presidenciales.
La presencia de Paloma Valencia junto a Uribe fue interpretada por distintos sectores como una señal de unidad dentro del Centro Democrático y una demostración de respaldo político al exmandatario en medio de la controversia.
Al mismo tiempo, el cruce de declaraciones entre oposición y oficialismo refleja cómo la campaña empieza a entrar en una etapa cada vez más confrontacional, donde memoria histórica, seguridad, protestas y polarización se convierten nuevamente en temas centrales del debate público.
Mientras tanto, el mural pintado en Rionegro ya dejó de ser solamente una intervención artística: hoy simboliza una nueva batalla dentro de la profunda disputa política y narrativa que atraviesa Colombia en plena antesala electoral.