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Crecimiento con señales mixtas: Colombia avanzó en 2025, pero el impulso no alcanzó para disipar las dudas

Crecimiento con señales mixtas: Colombia avanzó en 2025, pero el impulso no alcanzó para disipar las dudas
  • Publishedfebrero 16, 2026

El balance económico de 2025 dejó un resultado que admite dos lecturas. Por un lado, Colombia logró expandirse 2,6 % en el año, evitando el estancamiento y mostrando capacidad de recuperación. Por otro, el dato quedó por debajo de las expectativas de los analistas y reveló que el crecimiento aún es insuficiente para responder a las demandas sociales, laborales y productivas del país.

Las cifras oficiales del Departamento Administrativo Nacional de Estadística (Dane) confirman que la economía cerró el año con un desempeño moderado. El cuarto trimestre registró un crecimiento de 2,3 %, inferior al 3,6 % observado en el trimestre anterior. Esta desaceleración encendió alertas sobre la sostenibilidad del ritmo económico y la fortaleza real de la recuperación.

El Índice de Seguimiento a la Economía (ISE), que permite medir la dinámica mensual, mostró un avance de 1,7 % en diciembre, lo que refuerza la idea de que el cierre del año estuvo marcado por una pérdida de impulso. Además, el crecimiento anual quedó por debajo del 2,8 % que proyectaban en promedio los analistas consultados por el Banco de la República, una diferencia que no pasa desapercibida en el debate económico y político.

La demanda interna sostuvo la actividad

El crecimiento de 2025 tuvo como principal soporte la demanda interna. El consumo de los hogares fue un factor determinante, favorecido por una mejora en el empleo y por el flujo constante de remesas enviadas por colombianos en el exterior. Estos ingresos adicionales fortalecieron el poder adquisitivo de muchas familias y dinamizaron sectores como el comercio y los servicios.

El gasto público también desempeñó un papel relevante. La administración pública y el sector defensa aportaron de manera significativa al resultado anual. A esto se sumó el impacto del calendario electoral, que implicó contratación temporal y movilización de recursos, generando un efecto económico coyuntural.

Sin embargo, depender principalmente del consumo y del gasto estatal no constituye una base sólida de crecimiento a largo plazo. Para consolidar una economía fuerte, es indispensable que sectores estratégicos como la industria, la construcción y la agricultura muestren un desempeño robusto y sostenido.

Comercio y entretenimiento jalonan, pero sectores clave retroceden

En el análisis sectorial, el comercio fue uno de los motores del crecimiento, especialmente en el último trimestre, cuando la temporada de fin de año dinamiza tradicionalmente las ventas. Aun así, el ritmo fue menor al del año anterior, lo que evidencia cierta moderación en el consumo.

Las actividades artísticas, culturales y de entretenimiento destacaron por su dinamismo, impulsadas en buena medida por eventos masivos y espectáculos. Este sector mostró la capacidad de la economía creativa para generar empleo y movimiento económico.

No obstante, el panorama fue menos alentador en áreas estratégicas para la productividad. La agricultura presentó una contracción en el cuarto trimestre, afectada por una caída en la producción de café. Aunque en el balance anual el sector logró crecer por encima del promedio general, el retroceso de fin de año genera inquietud, especialmente en un país donde el campo cumple un papel social y económico fundamental.

La construcción, por su parte, registró una caída significativa tanto en el trimestre como en el acumulado anual. Este sector es uno de los mayores generadores de empleo y su contracción impacta directamente en miles de trabajadores y en la dinámica regional.

El sector minero también mostró una disminución en su actividad, afectando una de las principales fuentes de exportaciones y de ingresos fiscales del país.

La industria, un termómetro que refleja cautela

La industria manufacturera avanzó levemente en el balance anual, pero evidenció desaceleración en el último tramo del año. Este comportamiento refleja un entorno de prudencia en la inversión y de menor confianza empresarial.

La industria es clave para el crecimiento sostenible, ya que impulsa la transformación productiva, la innovación y el empleo formal. Su desempeño moderado sugiere que aún existen barreras estructurales que limitan su expansión.

Un crecimiento que exige liderazgo y decisiones estratégicas

El resultado de 2025 demuestra que Colombia mantiene capacidad de crecimiento, pero también que enfrenta limitaciones estructurales que deben ser atendidas con responsabilidad y visión de largo plazo.

Un crecimiento de 2,6 % no es negativo, pero tampoco es suficiente para resolver los desafíos del desempleo, la informalidad, la pobreza y la desigualdad. El país necesita fortalecer la confianza inversionista, garantizar estabilidad normativa y promover políticas que impulsen el aparato productivo.

El reto político es claro: convertir cifras moderadas en una estrategia sólida de desarrollo. Colombia requiere un modelo económico que combine estabilidad macroeconómica con estímulos reales a la producción, el emprendimiento y la generación de empleo.

La economía no puede depender únicamente del consumo o de factores coyunturales. Se necesita un impulso estructural que consolide la industria, reactive la construcción, fortalezca el campo y garantice reglas claras para la inversión.

El crecimiento económico no es solo una cifra; es la base sobre la cual se construyen oportunidades, bienestar y futuro. El desafío para el país es transformar este avance moderado en una plataforma sólida que permita acelerar el desarrollo y ofrecer mejores condiciones de vida a todos los colombianos.

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