Carlos Felipe Córdoba afirma que el Partido Conservador lo ve como figura de unidad y con vocación de poder
El excontralor Carlos Felipe Córdoba aseguró que su aspiración presidencial dentro del Partido Conservador busca unificar a las distintas corrientes internas y proyectar al partido como una fuerza con “vocación de poder” para las elecciones de 2026. Sus declaraciones se dan en medio de las tensiones que generó su candidatura, que compite directamente con la de Efraín Cepeda, quien hasta hace pocas semanas parecía el aspirante seguro para obtener el aval azul.
Córdoba afirmó que su decisión no tiene como propósito enfrentar a Cepeda, a quien calificó como un amigo cercano, sino responder al llamado del Directorio Nacional Conservador para fortalecer al partido de cara a un proceso electoral que considera “crucial”. Frente a las críticas de sectores conservadores que lo cuestionan por no haber militado en el partido y por supuestas presiones para obtener apoyos, negó tajantemente cualquier injerencia irregular y recordó que no ocupa ningún cargo con poder de control.
El excontralor también explicó que aún evalúa la modalidad de inscripción de su candidatura, pero que la prioridad es consolidar el respaldo conservador. Aunque se le ha asociado con el Partido Liberal y la Casa Gaviria por su origen pereirano, insistió en que su proyecto busca tender puentes entre Conservadores, Liberales, Cambio Radical y el Partido de la U, con el objetivo de construir una plataforma amplia que compita contra el bloque oficialista.
En cuanto a las reuniones con otros aspirantes de derecha y centroderecha, Córdoba defendió esos encuentros como pasos hacia una unidad real, y aseguró que estos no se oponen a la “megaconsulta” impulsada por los expresidentes Álvaro Uribe y César Gaviria, sino que la complementan. También evitó pronunciarse sobre posibles vetos dentro de la alianza, como el caso de Vicky Dávila y el abogado Abelardo de la Espriella, y enfatizó que la prioridad es acordar soluciones en seguridad, salud y reducción del tamaño del Estado.
Córdoba, quien recientemente se ha referido al presidente Gustavo Petro como “el guerrillero presidente”, justificó su lenguaje en lo que considera actuaciones de rebeldía por parte del mandatario. Sobre la propuesta de una constituyente, expresó una oposición total, aunque sostuvo que cualquier intento de modificar la Carta debe hacerse dentro de la legalidad.
El aspirante anunció que, de llegar a la presidencia, la política de paz total terminaría el 7 de agosto de 2026, al considerar que esta ha fortalecido a los grupos armados y al narcotráfico. También planteó la necesidad de recomponer la relación con Estados Unidos, restaurar los vínculos con Israel y mantener un manejo pragmático con Venezuela sin cerrar la frontera, aunque admitió que Washington es autónomo para emprender acciones militares en territorio venezolano si lo considera necesario.
En materia de salud, propuso un sistema preventivo apoyado en tecnología e inteligencia artificial, junto con hospitales de alta complejidad en regiones que hoy carecen de ellos. Finalmente, defendió el fortalecimiento de la Contraloría durante su gestión y respondió a las críticas sobre su formación académica, asegurando que todo el proceso fue transparente y que la justicia ya le dio la razón en ese debate.